
No hay empresa que no tenga y padezca costes ocultos entendidos como aquellos costes que no se registran contablemente con entidad propia por no estar suficientemente identificados ni cualitativa ni cuantitativamente en la empresa, lo que hace prácticamente imposible su control y realizar acciones correctoras sobre ellos. Son bien reales y dependiendo de las características organizativas de la empresa, el momento y su dimensión podrían significar la diferencia entre alcanzar en el ejercicio un resultado positivo o un resultado negativo.
Un ejemplo de coste oculto, muy habitual en épocas de recesión económica como la actual viene motivado por la sobre dimensión de muchas empresas, consecuencia de la expansión de las inversiones en las etapas predecesoras; es decir nos encontramos actualmente en una situación tal que la capacidad productiva de la empresa no se adecua a la demanda del mercado, hay un exceso de capacidad respecto a la demanda. En esta situación la dotación de la amortización de las instalaciones, si la hacemos en función exclusivamente del paso del tiempo, conlleva por incorporar un coste oculto por ineficiencias de la capacidad productiva.
Las empresas realizar un plan de identificación y valoración de costes ocultos, para poder actuar sobre los mismos con el fin de reducirlos o hacerlos desaparecer por lo menos respecto a su ocultación.
AnaMaría Rus